Casa Provincial: Calle Agustinas 828, Int. 170, Santiago, Región Metropolitana.

San Agustín, hoy celebramos tu día de reencuentro con el Padre Dios.

San Agustín

Desde su ordenación sacerdotal y, sobretodo, desde el día de su consagración episcopal, se había identificado con nuestro Creador en la búsqueda del triunfo de la causa de Dios y del servicio de la Iglesia. La promoción de la unidad de la Iglesia fue una de sus mayores aspiraciones. Con ese fin fundó comunidades religiosas y quiso que fueran signo y fermento de unidad. Según la acertada expresión de su amigo Posidio, Agustín sigue viviendo en los escritos que ha legado a la posterioridad.

Oremos junto a San Agustín:

Gran Padre san Agustín, oye nuestro suplicar: que vivamos siempre unidos a Dios, cuida con afán dirigiendo a tu rebaño, ¡oh pontífice ejemplar!

Por tu amor a la pobreza te da el pobre su cantar; el juez recto te proclama defensor de la Verdad, mientras en las Escrituras nos repartes el panal.

Aclarando cuanto había en ellas de oscuridad, del Salvador las palabras nos das un sabroso pan; y en bebida saludable de los salmos el caudal.

Santa Regla tú escribiste de vida en comunidad: quienes la aman y la siguen, por camino recto van, y con esta santa guía a la Patria han de llegar.

Rey de reyes, a ti vida y el poder universal: sea por siempre honor y gloria a la Santa Trinidad, que nos haga ciudadanos de la Patria celestial. Amén.

  • Señor, que por una verdadera conversión del corazón condujiste a Agustín del abismo del pecado al amor, ven a nuestro corazón, para que olvidemos nuestras maldades y nos abracemos contigo, único bien nuestro.
  • Dios de quien procede todo bien, haz que, siguiendo el ejemplo de nuestro padre san Agustín, empleemos en la gloria de tu nombre los dones que nos concediste.
  • Tú, que hiciste a san Agustín sensible a las necesidades de tu pueblo, haz que vayamos con amor al encuentro de los hermanos necesitados.
  • Tú que te mostraste a san Agustín como médico misericordioso, sana las heridas de nuestro corazón y llénalo de tu amor.

 

Oremos…

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en san Agustín, obispo y así también nosotros, sedientos de la verdadera sabiduría, nuca cesemos de buscarte, fuente viva de amor eterno.

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